Tanto los yoguis como los cabalistas usan un sistema de ejercicios de respiración que ayudan a energizar sus centros.
El cuerpo etéreo y el físico están unidos por una delgada cuerda que puede extenderse hasta el infinito, permitiendo de este modo que el cuerpo etéreo salga del físico por largos períodos de tiempo sin peligro alguno. Cuando es cortada la cuerda, el resultado es la muerte inmediata, además de la desintegración de los dos aspectos del cuerpo.
Los ataques de vértigo son vistos por los magos como una señal de que el cuerpo etéreo, que se sitúa libremente alrededor del físico, está desalineado con el cuerpo físico.
Cuando una persona está dormida, desmayada, o bajo anestesia, el cuerpo etéreo está lejos del físico. Debido a que el cuerpo etéreo actúa como un receptor y transmisor de energía cósmica, proyecta un resplandor luminoso alrededor de sí mismo. Este campo de fuerza se mezcla con las emanaciones mentales y emocionales del hombre, y refleja tanto su estado de salud como sus características físicas.
Conocido como aura, puede ser visto por personas con poderes de clarividencia. A. E. Powell, en su famoso tratado The Etheric Double (El Doble Etéreo), describe una especie de hermosas hadas con cuerpos etéreos que viven sobre la superficie de la tierra y han subido por la escalera de la evolución a través de hierbas, cereales, hormigas, abejas y espíritus minúsculos de la naturaleza. Después de su tiempo como hadas etéreas se convierten en salamandras o espíritus de fuego, luego en espíritus de aire, y posteriormente pasan al reino de los ángeles.
