Algunas formas de amar
Les âmes sont
presque impenetrables les unes aux autres, et c’ést ce qui vous montre le néant
cruel de l'amour.
-¿Así que deja que me marche sin una respuesta? -dijo el
joven, poniéndose en pie de mala gana y cogiendo los guantes de la mesa, sin
dejar de mirar a la pequeña y obstinada dama del sofá, que contemplaba su
disgusto con la expresión amable y burlona de sus alegres ojos azules que tanto
le trastornaba.
-Le daré una respuesta si lo desea.
-Preferiría mantener la esperanza... ¿me permite usted un
rayo de esperanza?
-Sólo un rayo -contestó riendo, con el mismo aire
perturbador de indulgencia-. Pero no lo magnifique... tenemos la costumbre de
magnificar los «rayos»... y no quiero que regrese, si lo hace, con un sol
abrasador.
-Es usted muy sincera, y un poco cruel.
-Me temo que quiero ser... las dos cosas. Es mucho mejor
para usted -repuso, girando los anillos alrededor de sus pequeños dedos
mientras hablaba, como si estuviera ya un poco cansada de la entrevista.
-Me trata como a un muchacho -exclamó él, con cierta
amargura juvenil.
-¡Ah! ¡La peor crueldad que se puede hacer con un muchacho!
-respondió la dama, levantando los ojos hacia él y esbozando su irritante y
luminosa sonrisa.
