- Untarse las cejas con un poco de aceite esencial de madreselva hará nuestra mirada irresistible, especialmente si al aplicar el producto nos hemos estado mirando en un espejo con orla roja y pronunciando al mismo tiempo que nos uncimos las cejas: «Hoy mis ojos desprenderán pasión».
- En el caso de que tengamos una cita y deseemos que el nerviosismo no nos juegue una mala pasada, nos pondremos una pequeña amatista en el hueco del ombligo, sujeta con un poco de esparadrapo de tela. Esta piedra habrá estado previamente sumergida en agua de rosas.
