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ANTIGUAS RECETAS CON PLANTAS PARA EL AMOR


La mandrágora, beleño, y sangre de dragón se les conceden propiedades sensuales.
 
La mandrágora se menciona en el antiguo Testamento como cura para la esterilidad, y la creencia es corroborada por la Doctrina de las Firmas, que ve en ella una semejanza con el cuerpo humano.
 
Los chinos usan por la misma razón y con el mismo propósito, raíz ginseng. Sir Edwin Arnold, al describir la planta dice:
 
"Renovará vigorizará los poderes decayentes del cuerpo más que otros estimulantes, tónicos estomacales y revitalizantes".
 
Los coreanos creen que la misma raíz (gin-seng) es una panacea de todas las enfermedades mortales, mentales o físicas; se empaca y transmite con el cuidado más escrupuloso, en paquetes pequeños envueltos en seda blanca, debiendo cubrirse la boca y la nariz del que los recibe, para poder desenvolver estos paquetes sagrados envueltos en seda bordada o piel de carpa carmesí. El lugar donde yace esta raíz maravillosa (de forma semejante al hombre) es en los rebuscos y pendientes de las montañas Kangee, y puede ser descubierta solamente por gente de vida sin mancha y puros de corazón; cuando se arranca de la tierra parece como si despidiera un grito sordo y musical. Debe cocinarse en un trasto especial de plata con doble forro, como una infusión o en vino de arroz. La planta pertenece al género de la Araliaceas. Una dosis apropiada es de sesenta a noventa granos de raíz seca; llena el corazón de hilaridad, y su uso ocasional agrega una década de años la vida del hombre en su lapso ordinario.