Os conjuro, espíritu rebelde,
habitante y arruinador de esta casa
que sin demora ni pretexto desaparezcáis de aquí,
haciendo disolver cualquier maleficio
que hayáis echado vos o alguno de vuestros ayudantes.
Yo por mí le disuelvo
contando con la ayuda de Dios
y de los espíritus de luz Adonay, Eloim y Jehová.

